Las altas temperaturas han dejado de ser un riesgo puntual asociado únicamente al verano. Cada vez son más frecuentes los episodios de calor intenso, las olas de calor y las jornadas laborales en las que la exposición al sol, la humedad, el esfuerzo físico o la falta de ventilación pueden poner en peligro la seguridad y la salud de las personas trabajadoras.

En el ámbito laboral, el calor no solo provoca incomodidad. Puede reducir la capacidad de concentración, afectar a la coordinación, disminuir la destreza manual, aumentar la fatiga y elevar el riesgo de accidentes. En los casos más graves, puede derivar en deshidratación, agotamiento por calor, insolación o golpe de calor, una situación de emergencia que puede comprometer la vida.

El calor extremo también es un riesgo laboral

Según el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, los accidentes laborales aumentan durante las olas de calor. Además, las temperaturas extremas están relacionadas con una parte significativa de los accidentes mortales registrados en España.

Este riesgo afecta especialmente a quienes trabajan al aire libre o en entornos donde no es posible controlar adecuadamente la temperatura: construcción, agricultura, mantenimiento industrial, logística, limpieza viaria, trabajos en altura, instalaciones, telecomunicaciones, energía, emergencias, cocinas industriales o espacios cerrados con ventilación insuficiente.

También influyen otros factores: la intensidad del trabajo físico, la ropa o los equipos de protección utilizados, la falta de aclimatación, el estado de salud de la persona trabajadora, la edad, determinados tratamientos médicos o la exposición directa a radiación solar.

Por eso, la prevención frente al calor debe estar integrada en la evaluación de riesgos y en la planificación diaria del trabajo, no improvisarse cuando la alerta ya está encima.

Síntomas de alerta ante un golpe de calor

Reconocer los primeros síntomas puede marcar la diferencia. Hay que prestar atención a señales como:

  • Sed intensa o sequedad de boca.
  • Dolor de cabeza.
  • Mareos o debilidad.
  • Calambres musculares.
  • Sudoración excesiva o, en casos graves, ausencia de sudor.
  • Piel muy caliente.
  • Náuseas o vómitos.
  • Confusión, desorientación o dificultad para hablar.
  • Pérdida de consciencia.

Ante la sospecha de golpe de calor, es fundamental actuar de inmediato: llamar al 112, trasladar a la persona a una zona fresca o con sombra, retirar ropa innecesaria, refrescar el cuerpo y no dejarla sola.

Medidas preventivas frente al calor en el trabajo

La prevención debe combinar medidas organizativas, técnicas, formativas y personales. Algunas de las más importantes son:

  1. Planificar los trabajos de mayor esfuerzo en las horas de menor temperatura.
  2. Adaptar horarios, ritmos y cargas de trabajo cuando las condiciones ambientales lo exijan.
  3. Aumentar las pausas y realizarlas en zonas de sombra, frescas o ventiladas.
  4. Garantizar agua potable y promover una hidratación frecuente, incluso antes de tener sed.
  5. Evitar el trabajo en solitario en situaciones de especial exposición.
  6. Rotar tareas para reducir la carga térmica acumulada.
  7. Utilizar ropa transpirable, ligera y adecuada a la tarea, siempre compatible con los EPIs necesarios.
  8. Proteger cabeza, ojos y piel frente a la radiación solar.
  9. Aclimatar progresivamente a las personas trabajadoras que se incorporan tras vacaciones, bajas o cambios de puesto.
  10. Formar a los equipos para identificar síntomas, actuar a tiempo y aplicar protocolos de emergencia.

En jornadas con avisos meteorológicos de nivel naranja o rojo, si las medidas preventivas no garantizan la protección de la plantilla, la normativa contempla la adaptación de las condiciones de trabajo, incluida la reducción o modificación de la jornada, e incluso la paralización de determinadas tareas cuando exista riesgo grave.

Formación y cultura preventiva

La formación es una herramienta esencial para reducir accidentes. Saber cómo actuar ante una emergencia, cómo reconocer un golpe de calor o cómo aplicar medidas de primeros auxilios puede evitar consecuencias graves. En sectores como el eólico, industrial, energético, telecomunicaciones, trabajos en altura o espacios confinados, la prevención debe contemplar tanto el riesgo propio de la actividad como las condiciones ambientales en las que se desarrolla. En Altiur Formación trabajamos para que la seguridad sea parte de la cultura diaria de empresas y profesionales. La prevención no empieza cuando aparece el accidente: empieza antes, con formación, planificación y responsabilidad. El calor en el trabajo no debe normalizarse. Una jornada con altas temperaturas puede convertirse en una situación de riesgo si no se adoptan las medidas adecuadas. Prevenir, adaptar tareas, formar a los equipos e identificar los síntomas a tiempo es clave para proteger la salud y evitar accidentes.

Porque trabajar con seguridad también significa saber cuándo parar, cuándo hidratarse y cuándo actuar.

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