Trauma por suspensión: cómo evitarlo

El uso del arnés es frecuente en sectores como el eólico donde se busca evitar un accidente por caída diferente nivel. A pesar de salvar la vida en el caso de una caída con el arnés, la víctima permanece suspendida durante un tiempo, y puede sufrir un trauma por suspensión que se conoce como el síndrome del arnés. Debido a los avances de los fabricantes de estos sistemas de seguridad y la formación en prevención que impartimos en Altiur Formación, es un proceso que prácticamente no se da.

A pesar de que los casos son infrecuentes es fundamental que los trabajadores conozcan el peligro que supone quedarse suspendido y cómo evitar un trauma. Cuando se sufre el síndrome del arnés, puede haber falta de oxígeno produciendo desmayos e incluso la muerte; disminución del flujo sanguíneo o comprensión de las venas femorales. Entre los síntomas que puede sentir una persona con síndrome por suspensión inerte, figuran, el entumecimiento de las extremidades inferiores (hormigueo); coloración azulada de la piel por falta de oxigenación o pérdida de consciencia.

Arnés para evitar caídas a diferente nivel

La formación permite dotar a los trabajadores de los conocimientos necesarios para saber qué hay que hacer para evitar un traumatismo, saber cómo reaccionar o cómo realizar un rescate. Los compañeros deben seguir la pauta: P.A.S. (Proteger, Avisar, Socorrer). Deben tranquilizar a la víctima e intentar que mueve las piernas; priorizar la detección del trauma si existe, por ejemplo, colocándose un compañero debajo y sentarlo sobre sus hombros para reducir la presión del arnés y realizar el rescate en el menor tiempo posible y siempre garantizando la seguridad para los rescatadores. Por su parte, el trabajador que ha sufrido el accidente debe: mantener la calma, mover las piernas y realizar cambios de posición. Puede usar correas de rescate o un lazo de cuerda; crear un lazo para el pie con la línea de salvamento para cambiarse de postura vertical; subir y bajas las piernas con frecuencia. El manejo de las cintas anti-trauma (se encuentran los laterales del arnés) sirve para reducir la tensión de las correas.

 

Cinta antitrauma

 

Fuente: Asociación Nacional de Trabajos Verticales (Anetva) a la que pertenece Altiur Formación

En Altiur, formamos para trabajar con «cabeza»

Una de las principales causas de accidentes mortales en el trabajo son los golpes en la cabeza. Durante los primeros seis meses del año, España registró más de 15.000 accidentes en la cabeza, de ellos, 1.249 fueron en la zona del cerebro. Estos últimos, 101 fueron graves mientras que 15 personas perdieron la vida, según los datos del Ministerio de Empleo en el avance de la Estadística de Accidentes Laborales de 2019. Una de las grandes causas de estas muertes es la falta de protección en la cabeza. Los elementos de los Equipos de Protección Individual (EPIS) como el casco que vendemos en Altiur Formación unido a formación en prevención y seguridad laboral son esenciales para remitir esta estadística, y sobre todo, y lo más importante, salvar vidas.

Los cascos de seguridad protegen la cabeza de aquel que los utiliza de manera correcta contra los riesgos para los cuales ha sido diseñado.

¿Cuáles pueden ser estos riesgos? Son varios y pueden aparecer varios de forma simultánea, entre ellos, figuran:

  • Riesgos mecánicos como caídas de objetos o choques contra objetos fijos.
  • Riesgos eléctricos tales como contactos eléctricos o descargas electrostáticas.
  • Riesgos térmicos por ejemplo, frio ,calor, llamas o proyecciones de metales en fusión.

Simulación de los efectos de la caída en altura de un objeto en la cabeza

 

Con todo ello debemos escoger el casco de manera correcta y para ello el Insht profundiza en las características sobre las que apoyarnos a la hora de elegir la mejor opción:

  • La mejor protección frente a la perforación la proporcionan los cascos de materiales termoplásticos (policarbonatos, ABS, polietileno y policarbonato con fibra de vidrio) provistos de un buen arnés. Los cascos de aleaciones metálicas ligeras no resisten bien la perforación por objetos agudos o de bordes afilados.
  • No deben utilizarse cascos con salientes interiores, ya que pueden provocar lesiones graves en caso de golpe lateral. Pueden estar provistos de un relleno protector lateral que no sea inflamable ni se funda con el calor.
  • Los cascos fabricados con aleaciones ligeras o provistos de un reborde lateral no deben utilizarse en lugares de trabajo expuestos al peligro de salpicaduras de metal fundido.
  • Cuando hay peligro de contacto con conductores eléctricos desnudos, deben utilizarse exclusivamente cascos de materiales termoplásticos. Deben carecer de orificios de ventilación y los remaches y otras posibles piezas metálicas no deben asomar por el exterior del armazón.
  • Los cascos destinados a personas que trabajan en lugares altos, en particular los montadores de estructuras metálicas, deben estar provistos de barboquejo.
  • Para mejorar la comodidad térmica el casquete debe ser de color claro y disponer de orificios de ventilación.
  • Cuando se trabaja a cierta altura es preferible utilizar cascos sin visera ni ala, con forma de «casquete» ya que estos elementos podrían entrar en contacto con las vigas o pilares entre los que deben moverse a veces los trabajadores, con el consiguiente riesgo de pérdida del equilibrio.

Sea como sea debemos tener claro que el pilar sobre el que se tiene que sustentar el buen uso del casco es la formación.

¿Cómo elegirlos? Una buena evaluación de riesgos nos dará las pautas para la elección correcta.

¿Cómo ponerlos? Siguiendo estrictamente las indicaciones del fabricante.

¿Hasta cuándo utilizarlos? Hasta que sea necesario sustituirlo, bien porque han superado su vida útil o en el mismo instante que hallemos un desperfecto.

 

Con todo, lo más importante es trabajar con cabeza

 

Iván Agulla

 

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