Sobresfuerzos: el “accidente invisible” que más se repite… y que podemos prevenir con formación
Cuando hablamos de seguridad y salud en el trabajo solemos pensar en caídas, golpes o atrapamientos. Pero hay un tipo de accidente que aparece una y otra vez en las estadísticas y que, muchas veces, se normaliza: los sobresfuerzos físicos sobre el sistema musculoesquelético (espalda, hombros, piernas, articulaciones, etc.).
Según el informe “Accidentes de trabajo por sobresfuerzos. Datos 2024” del INSST, en 2024 se notificaron 162.753 accidentes de trabajo por sobresfuerzos, lo que supone el 29,3 % del total de accidentes con baja en jornada de trabajo en España.
¿Qué nos dicen los datos 2024?
Más allá de la cifra total, el informe permite entender dónde, cuándo y cómo se producen estos accidentes:
Distribución por sexo: el 69,8 % de los accidentes corresponde a hombres (113.626 casos) y el 30,2 % a mujeres (49.127 casos).
Cuándo suceden: tienden a concentrarse al inicio de la jornada: el 38 % ocurre en las dos primeras horas de trabajo.
Qué acciones los desencadenan: destacan levantar/transportar/levantarse (28,5 %) y movimientos no coordinados o gestos inoportunos (21,4 %).
Lesiones más frecuentes: predominan las dislocaciones, esguinces y distensiones (70,1 %).
Zonas del cuerpo más afectadas: la espalda es la primera (24,3 %), seguida de pierna/rodilla (15,0 %), hombro (10,5 %) y tobillo (9,0 %).
Además, este informe incorpora de forma explícita la perspectiva de género, para detectar diferencias en exposición al riesgo y tipología de daño, algo clave para diseñar medidas preventivas más ajustadas a la realidad de cada puesto y tarea.
Por qué la prevención de sobresfuerzos empieza antes de levantar una carga
Los sobresfuerzos no aparecen “por casualidad”. Normalmente se dan cuando se combinan varios factores:
- Prisa, falta de planificación o cambios de tarea improvisados.
- Manipulación manual de cargas sin ayuda mecánica o sin apoyo del equipo.
- Posturas forzadas (torsiones, flexiones mantenidas, trabajo en espacios reducidos).
- Movimientos repetitivos durante horas (muy habitual en logística, industria, limpieza, comercio y cuidados).
- Fatiga (especialmente al inicio de semana o de jornada).
- Falta de técnica y hábitos de trabajo seguros.
La buena noticia es que gran parte de estos accidentes son prevenibles si se trabaja la prevención de forma práctica: formación, procedimientos claros, ergonomía aplicada y cultura de seguridad.
La formación práctica: la herramienta más rentable contra los sobresfuerzos
En Altiur Formación insistimos en una idea: saber hacer el trabajo con seguridad es una competencia profesional. No es “sentido común”, es técnica.
La formación efectiva frente a los sobresfuerzos ayuda a:
- Identificar riesgos reales (los que ocurren en el día a día, no solo los “de manual”).
- Aplicar técnicas correctas de manipulación, empuje/tiro, levantamiento y posicionamiento corporal.
- Planificar tareas: ruta, puntos de apoyo, peso real, equilibrio, coordinación del equipo.
- Tomar decisiones seguras: cuándo pedir ayuda, cuándo usar medios mecánicos, cuándo parar.
Y algo muy importante: la formación reduce la “falsa confianza”. Muchos sobresfuerzos ocurren en tareas “de siempre”, precisamente porque se ejecutan en piloto automático.
EPIs: sí, pero bien usados (y con el EPI adecuado)
El EPI no sustituye a la prevención, pero marca la diferencia cuando se selecciona correctamente y se usa de forma adecuada.
Buenas prácticas clave:
- Guantes adecuados al agarre y al tipo de material (mejoran el control y reducen microlesiones, resbalones y gestos bruscos).
- Calzado de seguridad con suela y estabilidad apropiadas (reduce resbalones, tropiezos y apoyos inestables que acaban en torsiones).
- Ropa de trabajo que permita movilidad real (si limita rango de movimiento, aumenta compensaciones posturales).
- Arnés y sistemas anticaídas (cuando aplica): no solo por caída, también por control del posicionamiento y fatiga en trabajos en altura.
Y, sobre todo: ponerse un EPI no es “llevarlo”, es ajustarlo, revisarlo, mantenerlo y usarlo según el procedimiento. El EPI mal ajustado o inadecuado puede generar incomodidad, movimientos forzados y más fatiga.
8 medidas preventivas simples que reducen el riesgo desde mañana
- Planifica el movimiento antes de empezar: recorrido, obstáculos, punto de destino y apoyo.
- Valora el peso real y el centro de gravedad (no te fíes del tamaño del objeto).
- Evita torsiones: si tienes que girar, gira con los pies, no con la cintura.
- Acerca la carga al cuerpo y mantén estabilidad (base amplia con los pies).
- Usa ayudas mecánicas siempre que sea posible: carros, transpaletas, eslingas, poleas…
- Coordina con el equipo: un “a la de tres” evita tirones y gestos inoportunos.
- Micro-pausas y rotación de tareas si hay repetición (especialmente en movimientos en un mismo sitio).
- Revisa EPIs y el calzado: un agarre o apoyo deficientes multiplican el riesgo.
La seguridad también se entrena
Los sobresfuerzos son un recordatorio claro: la seguridad no es solo evitar grandes accidentes, también es cuidar el cuerpo en cada tarea, cada jornada.
En Altiur Formación apostamos por una formación práctica, real y aplicable, para que las personas trabajadoras no solo “cumplan”, sino que trabajen mejor, con menos fatiga y con más control. Si tu equipo necesita reforzar procedimientos, técnicas de trabajo seguro y uso correcto de EPIs, podemos ayudarte a diseñar una formación adaptada a vuestro sector y tareas. Porque el objetivo es siempre el mismo: volver a casa bien, todos los días. ✅
